Leer cuentos: un encuentro que ayuda a crecer
En el brillo de sus ojos podemos ver un mundo que recién empieza a descubrir. Un mundo que todavía no puede nombrar por completo, pero que ya imagina, interpreta y transforma.
Cuando leemos un cuento, relatamos una historia o simplemente inventamos un relato cotidiano, sucede algo maravilloso: mientras escucha, cada niño construye sus propias imágenes. Aparecen los animales, los personajes y los lugares que nuestras palabras van describiendo. Los llena de colores, formas y significados.
A veces repite una frase. O anticipa el final. Señala con su pequeño índice y nos mira, buscando una confirmación o pidiendo que continuemos.
Y durante ese momento, algo sucede entre los dos.
El cuento se convierte en un espacio compartido de imaginación, escucha y encuentro. Un pequeño universo al que adulto y niño entran juntos.
Un cuento es también una escuela de vida
La escritora y educadora Martha Salotti define al cuento como una verdadera escuela de vida. Una escuela que no encuentra resistencia en quien escucha, sino todo lo contrario: despierta el interés, alimenta la curiosidad y orienta la imaginación.
El suspenso, la emoción, la risa o incluso el llanto acompañan ese recorrido y hacen que los niños se entreguen a la historia con todos sus sentidos.
Por eso, leer y contar cuentos durante los primeros años no es solamente una forma de entretenerlos. Es también una manera de acompañar su desarrollo.
🗣️ Enriquece el lenguaje
A través de las historias, los niños entran en contacto con palabras nuevas, expresiones y diferentes formas de construir frases.
Y lo hacen de una manera natural, dentro de una experiencia que les resulta significativa y placentera.
🧠 Favorece la atención y la comprensión
Escuchar una historia requiere seguir una secuencia, recordar personajes, situaciones y acontecimientos.
Estas experiencias ayudan a desarrollar la capacidad de concentración y la retención de información. Con el tiempo, también pueden favorecer una mejor comprensión cuando llegue el momento de leer por sí mismos.
❤️ Ayuda a reconocer y comprender las emociones
Los personajes viven aventuras, sienten miedo, alegría, tristeza o sorpresa.
A través de ellos, los niños pueden comenzar a reconocer diferentes emociones y acercarse, poco a poco, a la posibilidad de ponerse en el lugar de otros.
Algunos cuentos también permiten acercarse de manera sencilla a valores como la solidaridad, el respeto y la bondad.
🤲 Crea un espacio de encuentro
Quizás uno de sus regalos más importantes no esté solamente en lo que el cuento enseña, sino en el momento que crea entre quien cuenta y quien escucha.
Un momento de intimidad, atención y escucha compartida.
Sin apuro. Sin pantallas. Sin necesidad de hacer nada más.
Solamente dos personas compartiendo una historia.
Un cuento también puede ser un abrazo
Los cuentos pueden acompañar muchos momentos de la vida cotidiana. Pueden ayudar a calmar antes de dormir, acompañar una espera, abrir una conversación o simplemente regalar unos minutos para estar juntos.
Porque cuando leemos o contamos una historia, no solamente les acercamos palabras.
Les ofrecemos nuestra voz, nuestra presencia y nuestra atención.
Y en ese encuentro, mientras ellos construyen mundos imaginarios, también construimos algo mucho más cercano: un vínculo.
Los relatos pueden convertirse así en puentes tranquilos hacia ese lugar cálido y amoroso donde la imaginación se encuentra con el afecto.
Un lugar al que podemos volver una y otra vez.
Leamos. Contemos. Inventemos historias.
Y dejemos que nuestros pequeños descubran, página a página, que el mundo también puede explorarse a través de las palabras.
